Me cuesta tragar. Enseguida, las lagrimas que siempre quieren salir a jugar. De nuevo quiero desaparecer, pero no puedo. Cuarentena. Me quiero ir, me quiero alejar. No quiera estar donde la gente dice que tengo que estar. Sagitario me dice que quiero escapar, pero no puedo. Cuarentena. Necesito alejarme. Me duele la cabeza de tanto pensar. No me gusta que me impongan, no me gusta que decidan por mi. Quiero escupir palabras porque no las soporto mas. Pero no puedo. Siento que llego a verdades que no quiero aceptar. Me aburro de todos pero no de mi. No me gusta que la gente se haga expectativas de mi, porque soy todo lo contrario a lo que esperan. Necesito alejarme. De nuevo me cuesta tragar. No quiero decirte lo que vos queres escuchar, pero lo hago igual para no hacerte sentir mal. Es que no te quiero escuchar y tampoco, me quiero escuchar castigandome de porque soy así. Culpa. Ya no soy la misma, tampoco nosotros. No quiero discutir, no levantes la voz. Mejor así. Quiero estar sola, me quiero en silencio. Quiero hacer lo que se me antoja y no dar ninguna explicación. Quiero todo aquello que no es socialmente aceptado. Quiero lo que a mi me haga feliz y no lo que debo hacer para ser feliz. Quiero mi libertad. Pero, ¿Por qué me siento así? ¿Qué pasa?
Me gusta pensar que en el mundo habitan más buenas personas que malas. Tal vez me equivoque y las estadísticas digan lo contrario. Pero qué más da, yo no hago estadísticas y a mí me gusta pensar que las buenas personas son multitud. A veces, como argentina se me hace difícil porque nosotros estamos acostumbrados a mirar al otro con cierta prudencia, desconfianza y porque prejuzgar ya es deporte (me incluyo, obvio). Quizás, a causa de los hechos de inseguridad que vivimos a diario, de la agresividad con la que afrontamos cualquier situación y la falta de tolerancia hacia el otro. Quizás, porque nos cansamos de que nos tomen de tontos. Nos acostumbramos a dudar de todo, de todos. Y no digo que este mal dudar, pero llegamos al punto de pensarnos mal, lo que lleva a creer que el otro es malo, no importa la situación que sea y que algo malo nos viene a hacer. Sin embargo, hace poco alguien me dijo: “A veces los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos”. Estoy de acuerdo. Por e...
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