Hoy que soy joven veo menos que antes. Ando buscando luces en las sombras, una palabra y un oído fiel.Ando queriendo que me den la mano, que no la suelten, que la agarren bien. Ando buscando risas en los llantos, algún abrazo que ahorque mi temor.Ando queriendo que no duela tanto este camino por donde voy. Hoy que los tangos raspan con sus letras. Que las praderas son una ilusión. Hoy que me río solo cuando bebo y que adormezco con miel en mi tos. Ando buscando Oxigeno en el humo, una caricia de la realidad. Ando queriendo matar el ayuno, de la esperanza y la felicidad.
Me gusta pensar que en el mundo habitan más buenas personas que malas. Tal vez me equivoque y las estadísticas digan lo contrario. Pero qué más da, yo no hago estadísticas y a mí me gusta pensar que las buenas personas son multitud. A veces, como argentina se me hace difícil porque nosotros estamos acostumbrados a mirar al otro con cierta prudencia, desconfianza y porque prejuzgar ya es deporte (me incluyo, obvio). Quizás, a causa de los hechos de inseguridad que vivimos a diario, de la agresividad con la que afrontamos cualquier situación y la falta de tolerancia hacia el otro. Quizás, porque nos cansamos de que nos tomen de tontos. Nos acostumbramos a dudar de todo, de todos. Y no digo que este mal dudar, pero llegamos al punto de pensarnos mal, lo que lleva a creer que el otro es malo, no importa la situación que sea y que algo malo nos viene a hacer. Sin embargo, hace poco alguien me dijo: “A veces los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos”. Estoy de acuerdo. Por e...
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