Me gusta pensar que en el mundo habitan más buenas personas que malas. Tal vez me equivoque y las estadísticas digan lo contrario. Pero qué más da, yo no hago estadísticas y a mí me gusta pensar que las buenas personas son multitud. A veces, como argentina se me hace difícil porque nosotros estamos acostumbrados a mirar al otro con cierta prudencia, desconfianza y porque prejuzgar ya es deporte (me incluyo, obvio). Quizás, a causa de los hechos de inseguridad que vivimos a diario, de la agresividad con la que afrontamos cualquier situación y la falta de tolerancia hacia el otro. Quizás, porque nos cansamos de que nos tomen de tontos. Nos acostumbramos a dudar de todo, de todos. Y no digo que este mal dudar, pero llegamos al punto de pensarnos mal, lo que lleva a creer que el otro es malo, no importa la situación que sea y que algo malo nos viene a hacer. Sin embargo, hace poco alguien me dijo: “A veces los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos”. Estoy de acuerdo. Por e...
Últimamente, vengo sintiendo cierta curiosidad por personas que son completamente opuestas a mi forma de ser, incongruentes con mis ideales y convicciones, distintas en cuanto a hábitos, inclinaciones y actitudes. Alguien dirá: “incompatibles”, yo diría “semejantes”. No quiere decir que antes no se me ocurría pero si reconozco que uno naturaliza ciertas formas de relacionarse. La cuestión es que desde hace unos meses y por alguna razón, decido prestarme atención. Presto atención porque, también, desde hace unos meses vengo meditando. Meditar, quizás para vos sea una pavada que no sirve para nada, pero puedo asegurarte que en mí, algo internamente, empezó a cambiar. Como si, ejercitar la respiración me haya ayudado a ejercitar la mente, a ordenar mis pensamientos, a educar mis prejuicios, a clarificar mis sentimientos. Como si, ejercitar la respiración me haya ayudado a escuchar-me, aun lo que no me atrevía a escuchar. Como si, ejercitar la respiración, me haya sacado el pie del acele...
Muchas veces en la vida escucharás a aquellos que te digan que te estás equivocando, que no estás siguiendo el camino correcto, que no puedes dejarte llevar por tu instinto… ¿sabés una cosa? Creo que todo el mundo posee una singularidad que le hace ser único e irrepetible y dista mucho quizás del papel que interprete en su vida diaria. Es hora de plantarle cara a la vida, de aprender a decir que SI y también a decir que NO, de poder agarrar fuerte una mano y con una gran risotada decir ALLÁ VAMOS, porque la vida es muy grande y no sabes lo que te depara. Así que simplemente mantén los ojos muy abiertos, ábrelos y mira, MIRA. A veces todo gira demasiado rápido, a veces caemos, pero nos LEVANTAMOS y seguimos girando porque creemos en nosotros mismos, porque sabemos que somos capaces de hacer muchas cosas, de muchas más de las que nos imaginamos. Así que tú qué vas a hacer. ¿Vas a seguir postrado en tu sillón esperando a que llegue la gran oportunidad?. SENTITE LIBRE y levántate. Levánta...
Comentarios
Publicar un comentario