Vení, sentate. Despéjate
que a veces es necesario. Te quiero contar que ando ahí, que se yo. Lo
definiría “bien”, en realidad no sé cómo definirlo. Muchas cosas pasaron pero
igual sigo adelante. Tratando de ir a ritmo, ni a paso de hombre ni a
kilómetros por hora. Evitando esa velocidad con la que va la mayoría de la
gente de acá. El otro día iba directo a entrenar, y miraba no, en la autopista,
como algunos autos se dirigían por el lado de la banquina. Sinceramente me
irrita. A veces pienso que debe ser una manía que mi papa me pego cuando camino a las vacaciones les tiraba el auto encima a dicha gente para que no pase.
La verdad no se. Pero esa es la realidad de hoy. Hoy en dia vivimos en una
sociedad acelerada, sin paciencia. Inconscientemente de arriesgar su vida. Y es
por eso que somos más propensos a estar enfermos, a agarrar una depresión, a
estar pasado de vuelta como dicen. ¿Por qué no bajamos un cambio? ¿Vale la pena
ir tan apurados, vale la pena tener un accidente, o mismo, vale la pena no
disfrutar?. Porque no me pueden decir que asi uno disfruta. Eso es mentira.
Eso es costumbre. El hombre se acostumbro a todo. Por eso siempre “la
costumbre va a matar al placer”. Me gustaría que te sientes, que te
despejes y que por un rato aunque no hagas nada, disfrutes de ese rato que quizá
hace mucho no lo haces y cuando podes tampoco. Me gustaría que haya más sonrisas y menos caras
de preocupación, así aumentaría la motivación y el clima laboral. La
sociedad se contagiaría y de a poco mejoraría.
Me gusta pensar que en el mundo habitan más buenas personas que malas. Tal vez me equivoque y las estadísticas digan lo contrario. Pero qué más da, yo no hago estadísticas y a mí me gusta pensar que las buenas personas son multitud. A veces, como argentina se me hace difícil porque nosotros estamos acostumbrados a mirar al otro con cierta prudencia, desconfianza y porque prejuzgar ya es deporte (me incluyo, obvio). Quizás, a causa de los hechos de inseguridad que vivimos a diario, de la agresividad con la que afrontamos cualquier situación y la falta de tolerancia hacia el otro. Quizás, porque nos cansamos de que nos tomen de tontos. Nos acostumbramos a dudar de todo, de todos. Y no digo que este mal dudar, pero llegamos al punto de pensarnos mal, lo que lleva a creer que el otro es malo, no importa la situación que sea y que algo malo nos viene a hacer. Sin embargo, hace poco alguien me dijo: “A veces los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos”. Estoy de acuerdo. Por e...
Comentarios
Publicar un comentario